La voz de Liam Neeson en español recibió una llamada de extorsión. Respondió con una frase de Búsqueda Implacable
Gerardo Reyero lleva décadas siendo la voz en español latino de Liam Neeson, Freezer y V. En una entrevista publicada hoy, antes de su paso por Cali Pop Festival en Colombia, cuenta cómo un extorsionador le colgó a Bryan Mills y comparte el calentamiento algo vergonzoso que hace cada mañana.
La llamada llegó durante el desayuno. Reyero estaba en casa de su mamá, con ella y con su hermana, cuando sonó el teléfono. Le contó a El País de Cali que su mamá contestó, se puso pálida y empezó a suplicar: “Señor, ¿pero por qué me dice eso? No, señor, por favor…”. Su hermana le pidió el teléfono y también se puso a llorar.
Entonces lo tomó él. El hombre al otro lado le soltó: “Le estoy diciendo a tu hermana que los voy a matar, yo sé quiénes son, dónde viven y si no me dan tanto dinero…”. Reyero lo llama “la clásica extorsión”.
“Lo primero que se me ocurrió fue poner la voz de Liam Neeson y decirle la línea de Búsqueda Implacable: ‘No sé quién es usted…'”, relató. “No me dejó terminar la frase. A la mitad me colgó y no volvió a llamar. Así que sí sirvió.”
Tenía un plan B. Dice que también pudo haberlo amenazado como Freezer, el villano de Dragon Ball Z al que lleva años dándole voz, “pero la de Neeson funcionó perfecto”.
Villanos, presidentes y generales
Reyero nació en 1965 en Puebla, uno de diez hermanos en lo que El País describe como una familia numerosa y humilde. De niño jugaba con muñecos de acción y le ponía una voz distinta a cada uno. “Creo que desde niño nací con esa cosa de la imaginación que es básica, es la herramienta necesaria para un actor”, dijo. “Un actor que no tiene imaginación no sirve para esto.”

Primero estudió para maestro de primaria, conoció el teatro en la escuela normal y le dijo a su papá: “Voy a terminar la carrera por disciplina, pero yo quiero ser actor”. Su padre, cuenta, se decepcionó un poco. Sus padres no podían apoyarlo económicamente cuando se fue a Ciudad de México. “No necesito su dinero, solo mándenme su bendición”, les dijo.
Su maestro de doblaje, el fallecido Jorge Sánchez Fogarty, lo vio en un examen de teatro y le dijo que tenía una voz que podía funcionar, pero que necesitaba aprender a sincronizar, es decir, seguir el movimiento de los labios de los actores. El primer día del taller ya estaba doblando. “¿Ves? Esto lo traes o no lo traes. Se llama ritmo”, le dijo Fogarty.
Fogarty también le anticipó su destino: “Tienes una voz muy fuerte, entonces te van a dar siempre los villanos, los presidentes de los países, los generales o los superhéroes”. Su primer personaje fue un villano en La superabuela, una serie que, según él, solo se transmitió en Colombia.
El País calcula su carrera en unos 30.000 personajes. Elegir favoritos es difícil, dice, “porque todos son como tus hijos”, y a veces los que uno quiere no son los mismos que elige el público. Freezer está en el número uno, “mi personaje icónico, el más conocido a nivel mundial”. Su favorito de favoritos aparece más abajo en la lista.

No es una imitación
La voz de Neeson no es la voz natural de Reyero, y él insiste en que tampoco es una imitación. “Yo nunca he sido imitador; los que lo hacen tienen mis respetos, pero en el doblaje lo importante es conocer tu propia voz porque es tu herramienta de trabajo”, dijo. “Nosotros no imitamos al actor original, lo que hacemos es que hable en español dándole una identidad.”
Para empatar con Neeson en pantalla coloca la voz en otro lugar: “hablar con más aire, usar un tono más nasal y hablar suavecito para lograr ese tono suyo tan característico”. Y añade la frase que cualquier actor de voz debería pegar junto al micrófono: “Colocamos la voz para el personaje, pero la esencia sigue siendo nuestra.”
Neeson no le llega en automático. En algunas películas, cuenta, el estudio decide que ese actor siempre lo ha hecho él y se lo asigna. En otras le piden hacer casting “con otros dos o tres compañeros que también lo han interpretado, a ver a quién le queda mejor para esta película en específico”.

La preparación es más rara de lo que muchos creen. En toda su carrera, dice, solo hubo dos películas que pudo ver con anticipación por su dificultad técnica: La Máscara y V de Venganza. Para los enormes dientes postizos de Jim Carrey no usó ninguna prótesis, solo cambió la posición de la boca, “imaginando que tienes esos dientes grandes”.

El calentamiento que parece de loco
“Parezco loco, porque en las mañanas siempre tenemos que hacer ejercicios de calentamiento”, admite. Primero, “aunque se vea muy feo”, saca la lengua lo más que puede y la mueve para calentar los músculos de la garganta y la cara. Después, “por lo menos unos cinco minutitos haciendo sonidos con la letra ‘U'”, que calientan las cuerdas y las hacen vibrar. “Es como el precalentamiento de la gente que va a correr.”
Cree que esa rutina es la razón por la que su voz no ha cambiado drásticamente con los años. “La voz se va modificando porque es un músculo, pero si lo sigues trabajando, lo mantienes bien y tonificado, igual que una persona mayor que ha hecho ejercicio toda su vida.”
Su otra regla tiene que ver con la temperatura. “Si vas a tomar algo frío, toma frío todo el tiempo. Si es caliente, todo el tiempo caliente”, dijo. Combinar una bebida helada con un café caliente, explica, inflama las cuerdas “porque son un músculo”. También se abriga al salir del estudio a la calle si hace frío. Es una rutina que cualquiera con una cabina en casa puede adoptar mañana mismo, sin la vergüenza.

De los atriles a las pantallas
La cabina ha cambiado a su alrededor. “Cuando yo empecé en esto, usábamos atriles grandes con guiones en papel y grabábamos hasta cinco actores al mismo tiempo frente al micrófono”, dijo. “Si uno se equivocaba, había que repetir todo.”

Hoy, cuenta, “llegas a una cabina totalmente acústica con un micrófono, audífonos y una pantalla”, con el video en la pantalla y el texto al lado. La industria mexicana, según él, se apoya en “una tradición de más de 80 años” y un entrenamiento que da mucha rapidez. “En el estudio ensayamos la escena una vez y la grabamos inmediatamente”, dijo. “No hay espacio para decir: ‘Hoy no traigo buena dicción’ o ‘Me siento flojo’. Es un trabajo de mucha precisión.”
Tiene una definición sencilla del famoso español neutro del doblaje latinoamericano. “El llamado lenguaje neutro no es otra cosa más que pronunciar todas las letras”, dijo, y agregó que coincide con la forma en que se habla en la zona centro de México, así que no es algo que practique formalmente.
Y asegura que la vieja invisibilidad del oficio se acabó. “Las redes nos sacaron del anonimato a todos los actores de doblaje”, dijo. “Antes éramos los eternos desconocidos enterrados en un estudio de grabación.” Hoy lo reconocen en la calle, muchas veces no por la cara, sino “en cuanto empezamos a hablar”.
Reyero es invitado de Cali Pop Festival este 3 y 4 de octubre en el Auditorio Lumen Gentium de la Universidad Católica, en Cali. Si alguien en la fila le pide la frase de Búsqueda Implacable, ahora tiene una historia nueva para acompañarla.
Fuentes: entrevista con Gerardo Reyero de Isabel Peláez, El País (Cali), 3 de octubre de 2026.
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